No se por qué los días de lluvia, me transmiten ese aire de seguridad, ese sabor a nostalgia. Es como si me embargara una sensación de compañía en soledad, ese terrible encuentro conmigo misma.
Suspiro, me siento frente al computador y dejo que mis dedos transmitan esas palabras que tanto eco hacen en mi mente, mientras que la lluvia golpea levemente el cristal de mi ventana... Sigo en compañía, conmigo misma.
Me levanto, observo por la ventana buscando una especie de inspiración y solo encuentro un cielo oscuro, sin estrellas y una brisa tan fresca que te permite evocar aquellos momentos e instantes de debilidad y saltos al vació que pasan a convertirse en el verdadero encuentro contigo misma, con tu ser, con tus miedos, sueños y anhelos.
Reconozco que estoy viviendo una especie de trance y transformación donde día a día intento descubrirme a mi misma escudriñando mis deseos mas profundos y simples, pero solo encuentro rastros de inconstancias y dudas. Dudas y cuestionamientos de mi misma.
Creo que todos tenemos ese instinto animal que nos obliga a la supervivencia. Creo que al igual que todos, saco los dientes cuando me siento amenazada e insegura.
Y siguiendo con la suposición supongo que he aquí la causante de mi inconstancia, esa inseguridad, esa amenaza y esa duda que me arropa en esos instantes de debilidad cuando, al igual que algunos, pretendo ser yo misma sin dañarme... Sin romperme.
Alguien dijo alguna vez, que soy y somos como esa canción de David Guetta, Titanium, "... Soy a prueba de balas... (Version original: I´m Bulletproof)" Lo cierto es que soy humana, fluyen sangre por mis venas y mi corazón late a ritmo inconstante y acorde a las circunstancias fruto de mis decisiones o de las de los demás. O como diría un buen amigo, fruto de un cambio atmosférico y de una vibra negativa que en ocasiones consigue arroparnos.
Sigo siendo humana; lloro, sufro, me emociono en silencio porque no es parte de ese libreto circunstancial ni parte del papel que me toca interpretar en esta película llamada "Vida". Pero también soy fuerte, y he decidido ganar la guerra contra mi peor enemigo, quien no es mas que ese ser que observo al otro lado del espejo, tan parecido a mi y a la vez tan distinto.
Observo el cielo nuevamente... Y como si fuese por arte de magia, el cielo nublado, triste y oscuro esta empezando a adquirir un matiz diferente. Un matiz tan parecido a aquellos cielos que anuncian la llegada de un nuevo amanecer y con él, nuevas esperanzas, nueva vida... Nuevas cargas.
Observo el cielo nuevamente... Y como si fuese por arte de magia, el cielo nublado, triste y oscuro esta empezando a adquirir un matiz diferente. Un matiz tan parecido a aquellos cielos que anuncian la llegada de un nuevo amanecer y con él, nuevas esperanzas, nueva vida... Nuevas cargas.
Empiezo a entender que mis momentos, mis instantes de debilidad y de saltos al vacío no son mas que ecos que reflejan mis pensamientos; un tanto fríos distantes, sublimes, realistas, dolorosos, vulnerables y emotivos; pero tan apegado al mundo en el que vivo... Tan míos y quizás de todos.

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