La vida es un dime y direte.
Un ir y venir... Un estar en ninguna parte.
Es algo curioso como cambiamos a través del tiempo.
mejoramos o empeoramos sentimientos, actitudes o pensamientos.
dejamos de creer en cuentos infantiles
y a asumir que nada es eterno
y por mas tiempo que pase
un día cualquiera podemos despertar
sin saber nada de todo cuanto nos rodea.
Rompemos promesas,
que fueron dichas con un toque de veracidad
y aunque en aquel entonces fueron asumidas como ciertas,
creíbles y bañadas de siempres y jamases
hoy por hoy solo son simples palabras dichas
en un momento de euforia o de ira.
Nos aislamos,
Como si fuera la única oportunidad
de escapar o de protegernos de una historia absurda
Porque la muralla interna que nos cubre
podría ser demasiado frágil
para el torbellino de emociones que pudieren embargarnos.
Nos amamos y odiamos,
pero cuando el destino te tiene en jaque
y con las carta sobre la mesa
empiezas a creer en las supersticiones,
revisar "casualidades " o hechos provocados.
Por fin logras entender que... "No hay discurso mas largo que aquel que viene del silencio ni mayor travesía que encontrar las palabras adecuadas cuando sobran argumentos".

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