Hay cosas en este mundo tan difíciles de explicar, tan insólitas.
Algunas degradantes, inmorales, esquizofrénicas o vánales;
Otras en cambio tan sublimes que resulta imposible
explicarlas con palabras, ni siquiera denotarlas.
Es algo así como cerrar los ojos y a través de tus otros sentidos
palpar el mundo, eso que de un modo u otro hemos llamado sociedad.
aprender que no todo es negro y que aun el color grisáceo
y el sabor agridulce tienen su toque de nostalgia...
Al final no todo es tan malo, que no pueda saborearse.
Y me veo sentada en el balcón de mi casa,
acariciando mis muebles de bambú
un poco incomodos por falta de cojines
y la mesa un poco áspera, clamándome a gritos
que no fue creada para encaramar mis pies.
quienes me susurran que sin querer alterar mi comodidad
bien preferirían estar en el suelo.
A decir verdad siento que he sido malcriada
por Dios, por mis padres, mi familia,
y por aquellos, mis verdaderos amigos
que día a día inflan mi ego y me hacen sentir imprescindible,
inclusive para el mundo.
He de confesar que Dios me ha dado todo cuanto no he pedido,
y que sus múltiples bendiciones no han hecho mas
que hacerme sentir confiada, poderosa, invencible
porque "Todo lo puedo en él que me fortalece".
He de decir que no pierdo mi tiempo en enemistades, en odio o rencores
simplemente me limito a retirar mi amistad
a quien creo que no la ha valorado
y a apartar todo aquello que entienda que me hace daño.

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