Por momentos,
siento que vivo en una lucha incesante
entre la soledad y el vacio
donde se me olvida quien soy o a donde voy.
Por momentos,
me miro al espejo y no me conosco
abro el baúl de mis recuerdos buscando hallarme
y aun así no me encuentro.
Lloro.
Por momentos,
siento que mis pensamientos
hacen estragos en mi estomago
y empiezo a evocar una euforia por la vida
que de verdad no siento.
Por momentos,
siento la enorme necesidad
de llenar mi ego
con ayudas disfrazadas de "donaciones"
como una manera de redimir la culpa
de tener una vida "completa", aunque con sus decepciones.
Por momentos,
cierro mis ojos y respiro
y trato de hacer una especie de meditacion interna
donde no existen pensamientos
ni emociones agradables o tristes
sino una mente sumergida en la total inercia.
Esta vez no lloro, aunque quisiera, no puedo.
Foto sacada de: yarley.wordpress.com


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